Presidentes Ernesto Zedillo Ponce Leòn, Vicente Fox
A continuación como se mencionarán a los siguientes dos presidentes, Ernesto Zedillo Ponce León y Vicente Fox Quesada
-Ernesto Zedillo Ponce León
La presidencia de Carlos Salinas (1988-1994) entrañó para México una transformación radical en varios terrenos. En el económico y comercial, las reformas estructurales y constitucionales, la privatización general de las empresas públicas, la supresión de la reforma agraria heredada de la Revolución y la creación del TLCAN abundaron en una modernización de corte liberal, mudanzas que junto con otras reformas de calado en el sistema político coadyuvaron, paradójicamente, al final de la larga supremacía de su partido, el Revolucionario Institucional (PRI).
Uno de los cinco hijos tenidos por los señores Raúl Salinas Lozano, destacado economista y servidor gubernamental, que fingiera de secretario (ministro) de Industria y Comercio en el sexenio presidencial de Adolfo López Mateos (1958-1964), y de la maestra Margarita de Gortari Carvajal, recibió las formaciones primaria, secundaria y preuniversitaria en los colegios capitalinos Abraham Lincoln, Héroes de Chapultepec y San Ildefonso, respectivamente. Posteriormente estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por la que, siguiendo los pasos de su padre, se licenció en Economía en 1970 con una memoria titulada Agricultura, industrialización y empleo: el caso mexicano, y en la Universidad estadounidense de Harvard, por la que obtuvo sendas maestrías en Administración Pública (1973) y Economía Política (1976), así como el doctorado en Economía Política y Gobierno (1978). El 4 de octubre de 1987 Salinas cesó como secretario de Programación y Presupuesto al ser destapado, esto es, personalmente e inapelablemente seleccionado por de la Madrid como el candidato del oficialismo para las elecciones presidenciales de julio de 1988, imponiéndose sobre otros dirigentes que, se había creído, contaban con buenas posibilidades de ser agraciados por el célebre procedimiento vertical del dedazo. Eran los casos de Alfredo del Mazo González, ex gobernador del estado de México y actualmente secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal, Manuel Barlett Díaz, secretario de Gobernación (Interior), y Ramón Aguirre Velásquez, jefe del Departamento (Gobierno) del Distrito Federal. De manera meramente ritual, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), máxima instancia directiva del PRI, formalizó la designación de Salinas.
Bajo la Administración de Salinas se ejecutaron las grandes transformaciones estructurales que el presidente consideraba ineludibles para conformar el México moderno del próximo siglo. De entrada, se aceleró la campaña de privatizaciones comenzada en 1982, viéndose afectadas ahora todas las grandes empresas del Estado. Así, fueron entregados al capital privado la telefonía (Telmex, una compañía plagada de denuncias por negligencia en el servicio que en diciembre de 1990 fue adjudicada en pública subasta a un consorcio encabezado por el magnate Carlos Slim Helú), las comunicaciones viales y las aerolíneas, el sector químico, el siderúrgico (Altos Hornos de México), los seguros, las cadenas hoteleras, los medios de radiodifusión (Imevisión, que dio lugar a la TV Azteca) y, finalmente, la banca.

-Vicente Fox Quesada
Mandato: 1 diciembre 2000 - 1 diciembre 2006
El triunfo en 2000 en unas elecciones impecablemente democráticas de Vicente Fox (Ciudad de México, 1942), candidato presidencial del derechista Partido Acción Nacional (PAN), significó para México, más que un mero cambio de Gobierno, el final de 71 años de régimen político monopolizado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Ranchero de pura cepa, católico devoto y formado en Administración de Empresas, Fox hizo una completa carrera profesional en la sucursal de Coca-Cola antes de dedicarse a los negocios agropecuarios y de servir (1995-1999) como gobernador del estado de Guanajuato. Sus innovaciones proselitistas, su estilo desenvuelto y su porte de charro un tanto ajeno a los formalismos de la política federal convirtieron a este panista atípico en el sucesor de Ernesto Zedillo, trayendo consigo una ambiciosa agenda de transformaciones para el país.
En sus seis años de mandato, la falta de mayoría legislativa dejó en el tintero importantes reformas estructurales y constitucionales, mientras que otras mudanzas de calado que sí vieron la luz, como la reforma tributaria, no dieron los frutos esperados. El desbloqueo parlamentario del nuevo marco jurídico para Chiapas, la Ley sobre Derechos y Cultura Indígenas, no satisfizo a los insurrectos zapatistas. Por otro lado, el sobrio crecimiento económico, ligado a la coyuntura en Estados Unidos y a los precios del petróleo, aunque acompañado, eso sí, de salud financiera, estabilidad cambiaria y una inflación históricamente baja, dificultó la corrección de los déficits sociales. En política exterior, Fox, pese a su defensa del libre comercio y a sus presumibles afinidades con George Bush, otro presidente vaquero, no consiguió arrancar de Washington un acuerdo migratorio tras los atentados del 11-S, que agudizaron las preocupaciones del vecino norteño por la seguridad fronteriza. Asimismo, la nueva doctrina diplomática pro Derechos Humanos deparó sonadas tarascadas con la Cuba de Castro y la Venezuela de Chávez. La irrupción del bloque bolivariano limitó la influencia en el hemisferio latinoamericano de México, cuya principal baza regional era el Plan Puebla-Panamá.
El deterioro del clima político y la paz social (crisis institucional en el DF, revuelta en Oaxaca, explosión del crimen organizado y la narcoviolencia) ensombreció la recta final del sexenio y cuestionó el balance positivo de Fox, quien incidía en el fortalecimiento del pluralismo y las libertades. Su despedida en 2006 quedó deslucida por la gran trifulca organizada por Andrés Manuel López Obrador, el candidato opositor del izquierdista PRD, quien denunció como trucada su derrota a manos del postulante del Gobierno, Felipe Calderón, director del BANOPRAS y secretario de Energía en la Administración saliente. Pese al reproche habitual de no enfrentar los problemas del país con la determinación requerida, Fox preservó hasta el final, insistieron los sondeos, unos altos niveles de aceptación popular.
Tras dejar la Presidencia, Fox montó un centro académico anexo al Rancho San Cristóbal, su hacienda familiar en San Francisco del Rincón, Guanajuato. Desde entonces, el ex presidente ha sido varias veces noticia por sus manifestaciones de rechazo al "populismo" en América Latina, su propuesta de despenalizar las drogas y las acusaciones de enriquecimiento ilícito en su contra. En las elecciones de 2012, para consternación de la jefatura panista, votó por el priísta Enrique Peña Nieto, a la postre ganador y luego destinatario de encendidos elogios por su programa reformista, en vez de por la candidata de su propio partido, Josefina Vázquez Mota. En 2013 se retrató a sí mismo como el mejor presidente en la historia de México, "incluido Benito Juárez", y en 2014 recriminó a su sucesor, Calderón, que desplegara al Ejército para combatir el narcotráfico.
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