acontecimientos importantes 1.
Cardenal Posadas: A fin de poder investigar conjuntamente y con especial metodología sobre el homicidio del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo el Grupo asumió, el 9 de julio de 1998, las funciones de Ministerio Público en averiguaciones previas, excediendo el concepto de coadyuvancia y sentando un valioso precedente internacional en orden a los procesos democráticos hoy en curso. Aunque para el séptimo aniversario del homicidio se tenían ya preparadas resoluciones importantes, la cercanía del 2 de julio aconsejó que éstas no se dieran a conocer, para evitar que el proceso electoral se enrareciera políticamente. Ya las cuatro conclusiones dadas a conocer el 24 de mayo de 1999 eran una prueba indiscutible de los adelantos logrados por ese organismo: 1- el Cardenal Posadas no murió como fruto de una "confusión" (tesis que la Procuraduría General de la República había sostenido durante cinco años, después de caerse la primera tesis del "fuego cruzado"); 2- fue acribillado en el acto de bajar de su automóvil, por lo que pudo ser fácilmente identificable; 3- había agentes judiciales presentes y 4- por fin se abría la posibilidad de que el asesinato haya sido fruto de un complot, aunque la PGR todavía quiso establecer una nueva hipótesis, la del asesinato "circunstancial". (Villasana).
Ruiz Massieu: En 1994, Ruiz Massieu se convertiría en el presidente de la Cámara de Diputados y la promesa de ser secretario de Gobernación estaba latente, sin embargo, el 28 de septiembre de ese mismo año, el diputado priísta fue asesinado tras haberse reunido con varios diputados en la Ciudad de México. El caso de su asesinato quedó en aquel entonces envuelto en la controversia pues, aunque se detuvo al sujeto que le disparó, Daniel Aguilar Treviño, hubo una gran incertidumbre sobre el posible motivo por el cual asesinaron a Ruiz Massieu. Este era el segundo asesinato de un político en tan solo seis meses. En marzo de 1994, Luis Donaldo Colosio había sido asesinado en la colonia Lomas Taurinas, Tijuana. Tanto en el asesinato de Colosio como el de Ruiz Massieu tenían similitudes, en ambos, los asesinos materiales fueron detenidos casi de inmediato y la investigación concluyó con una sentencia para los homicidas. Sin embargo, en el caso del homicidio de José Francisco Ruiz Massieu, las autoridades sí tenían al menos a una persona señalada como el autor intelectual del crimen, se trataba del diputado federal tamaulipeco Manuel Muñoz Rocha. Tras la muerte del ex gobernador guerrerense, Muñoz Rocha se fugó del país supuestamente con una licencia apócrifa de su cargo como diputado. La entonces Procuraduría General de la República (PGR) emitió una orden de aprehensión en contra de Manuel Muñoz Rocha el 8 de octubre de 1994. Desde la “fuga” de Manuel Muñoz Rocha, las autoridades no habían logrado localizar al diputado tamaulipeco, no obstante, el cónsul de México en la ciudad de Texas, Houston, Humberto Hernández Haddad, logró encontrar a Muñoz Rocha en la ciudad de San Antonio, Texas.
Tras su descubrimiento, Hernández Haddad avisó en varias ocasiones a la PGR y a la Secretaría de Relaciones Exteriores la ubicación del diputado, sin embargo, las dependencias federales hicieron caso omiso de sus notificaciones. La orden de aprehensión en contra de Manuel Muñoz Rocha nunca se hizo efectiva y en 1999 fue declarado como desaparecido. La investigación del homicidio de José Francisco Ruiz Massieu se detuvo en el sexenio de Ernesto Zedillo. (Guzmán, 2019)
Colosio Murrieta: El 23 de marzo de 1994 aproximadamente a las 16:45, cuando el candidato llegó a la explanada de Lomas Taurinas, Tijuana. Luis Donaldo Colosio, rodeado de gente y sin mucha seguridad, ofreció un mitin ante más de cuatro mil personas. Finalizado el discurso, el candidato del PRI y su comitiva caminaron entre los asistentes para llegar a su vehículo y dirigirse al Club Campestre de Tijuana. Mientras Colosio caminaba entre la multitud, en el fondo se escuchaba la canción La Culebra de Banda Machos. Es recordado el momento justo cuando sonaba la estrofa “¡Huye José!”, y mientras eso sucedía se escucharon dos disparos. El presunto asesino logró superar el cerco de seguridad para abrir fuego cerca del oído derecho del político y después disparar en su abdomen. En medio de la confusión, los agentes de seguridad capturaron a un hombre de aproximadamente 23 años que más tarde fue identificado como Mario Aburto. Mientras tanto, Colosio Murrieta fue trasladado al Hospital General de Tijuana, donde falleció cerca de las 20:00 horas. El periodista Jacobo Zabludovsky dio la primera versión extraoficial del fallecimiento del candidato durante un enlace telefónico con Talina Fernández. Más tarde, el presidente Salinas de Gortari emitió un comunicado para confirmar la muerte de Luis Donaldo Colosio. (Cisneros, 2020).
Levantamiento Zapatista
Debido tanto a la necesidad de asegurar la cohesión, el control y la coordinación de las bases de apoyo, como a las exigencias de la estrategia política del EZLN tras el levantamiento de 1994, se requirieron nuevas formas regionales de organización política para establece una autonomía de facto en los territorios “controlados” por los rebeldes.
En la fecha en que el gobierno federal se disponía a celebrar la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en la madrugada del 1° de enero de 1994, los insurgentes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) tomaron por las armas cinco cabeceras municipales del estado de Chiapas: San Cristóbal de las Casa, Altamirano, Las Margaritas, Ocosingo y Chanal. Los “zapatistas”, como serían conocidos públicamente, provenían de los pueblos tzeltal, tzotzil, chol y tojolabal, todos ellos de la familia maya. Aunque su objetivo último consistió en la transformación revolucionaria de México en una república socialista, los rebeldes demandaron entonces “trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz”. Como respuesta, el gobierno federal envió al ejército a sofocar la rebelión. Los combates entre ambas fuerzas duraron 11 días. A partir del 12 del mismo mes el gobierno y el EZLN iniciarían acercamientos con el fin de buscar solucionar el conflicto por la vía del diálogo. Solución, hay que decirlo, que no se ha logrado todavía.
Los orígenes y la organización civil del zapatismo
Los orígenes político-militares del Ejército Zapatista de Liberación Nacional se encuentran en las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), una organización clandestina formada a finales de los años sesenta en el norte de México, que, inspiradas en la revolución cubana, organizaron una lucha guerrillera con el fin de lograr la construcción del socialismo en México. Sin embargo, las FLN fueron prácticamente aniquiladas por el gobierno federal a principios de los setenta. Sus sobrevivientes lograron reorganizarse e instalarse en 1983 en Chiapas, particularmente en los Altos, el Norte y la Selva Lacandona, persiguiendo los mismos objetivos. Para alcanzarlos, formaron el EZLN y una base social que lo sostuviera.
En efecto, las “bases de apoyo zapatistas” no son otra cosa que el conjunto de comunidades y grupos indígenas civiles que, en su momento, aceptaron colaborar en el proyecto revolucionario insurgente. En la selva, su historia es la misma que la de los ex peones acasillados, quienes, tras abandonar o ser expulsados de las fincas desde mediados de los treinta del siglo pasado y en adelante, empezaron a colonizar este territorio formando ejidos. A partir de entonces, éstos serían el centro de su vida social, religiosa, económica y política, que a lo largo de varias décadas fueron construyendo identidades e intereses comunes, así como lazos de cooperación regionales gracias a su participación en la pastoral y catequesis de la diócesis de San Cristóbal de las Casas y a la formación de organizaciones campesinas independientes. Algunas de estas comunidades indígenas empezaron a sentir insatisfacción y frustración con los resultados obtenidos hasta entonces por la lucha política independiente, de modo que encontraron en la oferta del EZLN una vía inédita y acaso exitosa para alcanzar su “liberación definitiva”. Por esta razón, se incorporaron a la guerrilla como sus “bases de apoyo”.
Hay que destacar cinco formas de cooperación de los campesinos indígenas zapatistas con el EZLN :
1) Salvaguardar la clandestinidad de los insurgentes.
2) Reclutar nuevos combatientes.
3) Garantizar bastimentos para sostener a los guerrilleros.
4) Participar en movilizaciones de protesta. 5) Realizar trabajos colectivos de infraestructura y servicios (inter) comunitarios. Estas funciones que, evidentemente, han variado en el tiempo después de la desmovilización de la guerrilla a principios de la década pasada, estrechan los lazos de solidaridad (inter)comunitarios, incrementan la integración social y afianzan una “identidad zapatista”.
En las comunidades zapatistas los “promotores” de educación y salud revisten gran importancia para la vida colectiva, en general, y para el mantenimiento de la identidad zapatista y la continuación de la resistencia, en particular. En cada comunidad su número varía entre cuatro y seis personas, tanto hombres como mujeres, para cada promoción, los cuales son “nombrados” por la comunidad. A falta de servicios médicos locales, el promotor de salud se encarga de la prevención de enfermedades y el cuidado de la salud. Por su parte, el promotor de educación enseña a los niños zapatistas a leer, escribir y realizar operaciones matemáticas básicas. También instruyen a los niños en historia patria, “vida y medio ambiente” e “integración”. En esta última área recae primordialmente la formación de la “identidad zapatista” de los infantes, pues se trata de un espacio de información propagandística a favor del movimiento.
Finalmente, existen también los “colectivos”, cooperativas de trabajo cuyos productos (agropecuarios) y servicios (cajas de ahorro, energía eléctrica, abarrotes, etc.) se destinan al beneficio y disfrute exclusivo de los campesinos rebeldes.
El EZLN y las bases de apoyo se vinculan entre sí a través de los “responsables” de la comunidad y de la región, quienes son las autoridades civiles y militares más importantes en los niveles local y regional. El “responsable de la comunidad” organiza las reuniones locales y el trabajo de recolección del bastimento enviado a los campamentos insurgentes, así como la operación de los “colectivos”; además, vigila y controla a la comunidad con el fin de mantenerla cohesionada. La posición inmediata superior a la del “responsable” comunitario es la del “mando militar regional”. Todos ellos en su conjunto conforman el Comité Clandestino Regional, cuyas tareas son de orden político: organizar la resistencia, reclutar más milicianos y hacer trabajo ideológico y propagandístico.
En mayo de 1995 la Organización Campesina de la Sierra del Sur presentó ante, el entonces gobernador del Estado de Guerrero, Rubén Figueroa Alcocer el pliego petitorio incluida la salida del ejército y la policía de la sierra. La respuesta fue un aumento en despliegue militar . El 24 de mayo, quien fuese el vocero, Gilberto Romero Vázquez, desapareció.


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